Datos de muchas personas con problemas de juego que habían pedido que les fuera prohibido el acceso a los salones de bingo fueron lanzados a la calle.
Muchos son los aficionados a las apuestas que han pedido que no se les dejara entrar más a las salas de bingo debido a su adicción al juego. Muchos de los adictos al juego sienten vergüenza de que su problema se haga conocido, pero durante horas toda la información personal de miles de jugadores de bingo estuvo a la vista de quien quisiera en la calle Urgell. Todo, desde sus apellidos, hasta su DNI y domicilio figuraban en fichas que guardaba el bingo d‘Urgell.
Hace un año esta sala de bingo de la calle Urgell cerró sus puertas pero los dueños no destruyeron las fichas de estas personas. El local será ahora convertido en un restaurante chino y los nuevos dueños decidieron tirar todos esos papeles en los contenedores de escombros de la calle. Muchas de las personas cuyos datos figuraban en esa documentación afirman estar indignadísimas.
Los Mossos d’Esquadra elevaron a la Agencia Catalana de Protección de Datos y a la dirección de Juegos Espectáculos un acta de lo sucedido luego de que una vecina avisara que las fichas se encontraban en la calle. Los servicios de limpieza municipales también fueron alertados para que limpiaran las calles. Pero ninguno de los organismos fue del todo eficiente a la hora de realizar su trabajo dado que a primera hora de la tarde del día siguiente aún quedaban decenas de papeles en la vía pública.
Las salas de bingo almacenan una gran cantidad de información porque deben registrar los datos de todos los clientes de manera de evitar la entrada al salón de bingo de menores y ludópata. Las fichas de ludópatas fueron justamente las que Urgelll ha dejado en la calle. “Puede ser una falta muy grave”, afirmó Esther Mitjans, directora de la Agencia Catalana de Protección de Datos.


